El fotógrafo británico que viajó a Colombia a cubrir el conflicto armado y se enamoró de una “asesina”.

Jason Howe trabajaba como fotógrafo cubriendo el conflicto armado en Colombia, cuando conoció a una chica joven en una parada de autobús.

Su nombre era Marilyn.

Comenzaron una relación amorosa que duraría varios años, pero a medida que pasaba el tiempo, Jason comenzó a darse cuenta de que Marilyn tenía una vida paralela. A veces desaparecía de noche en su moto. La gente le tenía miedo y cuando entraba a los bares, muchos preferían irse del lugar. Eventualmente, Marilyn revelaría un oscuro secreto: era una asesina de las fuerzas paramilitares.

Estos grupos armados se formaron a finales de la década de 1980 para combatir a las guerrillas y están acusados de haber cometido algunas de las peores atrocidades del conflicto armado colombiano.

Y aunque se desmovilizaron oficialmente a principio de los años 2000, muchos de sus integrantes se organizaron en lo que el gobierno colombiano denomina bandas criminales organizadas (Bacrim), las que continúan ejerciendo algunas labores de control político además de dedicarse a la extorsión y el narcotráfico.

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Jason Howe creció en un barrio popular del Reino Unido. Aprendió a tomar fotos trabajando en una tienda del rubro y cuando menos se lo esperaba, consiguió un empleo “soñado” registrando los lugares más hermosos del planeta para revistas internacionales.

Pero Jason quería un nuevo desafío, y fue así como a comienzos de los 2000, decidió irse a vivir a Colombia, país que estuvo décadas inmerso en un conflicto armado entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el gobierno y grupos paramilitares, que cobró 220.000 vidas y dejó millones de desplazados.

El británico quería documentar la vida de los guerrilleros de las FARC y, aunque casi no hablaba español, logró ganarse la confianza de un grupo que le dio acceso para tomar fotografías.

Cuando cumplió su primer objetivo, se fue a la frontera con Ecuador en busca de grupos paramilitares. Estaba en eso, cuando un casual encuentro cambiaría su vida para siempre.

“Tenía que cambiar de autobús, cuando vi a una chica haciendo fila por un café”.

“Nos sonreímos, intercambiamos algunas palabras y nos dimos cuenta de que íbamos a tomar el mismo autobús.”

Se sentaron juntos en un viaje que duraría 4 horas y media.

“Hubo una conexión inmediata. Ella hablaba, se reía mucho. Era atractiva”. Jason le contó que iba a territorio paramilitar para contar la historia desde el otro lado del conflicto.

Entonces Marilyn lo invitó a quedarse en su casa. Le dijo que su padre tenía un bar a la orilla del camino donde se reunían paramilitares y miembros del ejército.

¿Sabías que ella tenía relación con los paramilitares?

“No, para nada. No había ninguna señal de que ella estaba conectada con los grupos paramilitares. Y si en algún momento lo mencionó, claramente no lo entendí”.

“El primer día que llegué, caminamos hacia el río de la mano, junto a su hija. Y cuando llegamos al río nos besamos”.

Marilyn le ofreció quedarse en la casa de sus padres, para que desde ahí viajara hacia las aldeas cercanas.

Le llevó meses tener una buena relación con los comandantes para conseguir acceso. Durante ese tiempo, la relación amorosa con Marilyn no se detuvo.

¿Te enamoraste de ella?

“Estaba totalmente enamorado de toda la situación. Enamorado de la persona que creía que era. En ese momento no tenía idea de lo que hacía”. Jason amaba la simplicidad de la vida familiar y poco a poco logró crear una relación de confianza. “Tenía una buena relación con la hija de Marilyn. Cuando llegaba me decía ¡gringo! y se subía en mi espalda”.

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Un oscuro secreto. A pesar de la buena relación, Jason decidió que era una buena idea mudarse a un hotel cercano.

Marilyn lo iba a visitar y se quedaba con él en la noche. Hasta que un amanecer le dijo que tenía que contarle un secreto.

“Me dijo que era un miembro activo de los paramilitares, que antes usaba uniforme, y que había estado luchando en la selva”.

“Ahora era parte de una célula urbana y su trabajo era eliminar informantes. Se había convertido en una asesina”.

Le contó que los paramilitares la mandaban a “dar vueltas”, ya sea para espiar, o eliminar objetivos.

“Tenía varias pistolas. Una en la casa y otras escondidas en la ciudad, para no tener que pasar ningún puesto de control cargando un arma”.

“Me dijo que había matado gente con cuchillos, o que los había inyectado con jeringas para causarles un embolismo”.

Los cuerpos eran desmembrados y repartidos en distintos lugares para dificultar la identificación.

¿Cómo reaccionaste tras la confesión?

“En ese momento no lo encontré tan chocante. Cuando pasas tiempo en zonas de conflicto, conoces gente que parece completamente normal, pero son parte del conflicto. Muchos de ellos son asesinos”.

“Si has crecido en esas situaciones, es más fácil que te parezca normal”.

En vez de poner fin a la relación, Jason decidió seguir con ella.

“Todos sabemos que el conflicto en Colombia se trata de asesinatos. En ese momento no me sentí tan crítico. La vi como una víctima de las circunstancias”.

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