Pablo Sandoval disfruta de su buen momento en San Francisco.

Pablo Sandoval logró convertirse en un pelotero diferente al que asistió dos veces al Juego de Estrellas y fue el Jugador Más Valioso de una Serie Mundial. Ahora, emerge como un rendidor utility y una pieza clave cuando el manager Bruce Bochy decide usarlo desde la banca.

“Ha sido un rol muy difícil, después de jugar todos los días. Me adapté el año pasado. Fue muy difícil para mí”, confesó el Panda en una entrevista con Fernando Arreaza para el canal por suscripción IVC. “He tenido la oportunidad de experimentar cosas nuevas, jugar segunda, lanzar, practicar en los jardines. Creo que son situaciones que pasan en tu carrera y uno trata de ser profesional y hacerlo con mucho cariño”.

Desde 2017, cuando inició su nueva etapa en la Bahía, Sandoval ha aparecido 89 veces en la antesala, 43 ocasiones en primera, dos oportunidades en la intermedia, otras cuatro como designado y en par de oportunidades como lanzador; además ha llegado a estar disponible para ponerse los aperos y colocarse detrás del plato como receptor, en tanto que en 2019 suma 28 turnos en calidad de emergente.

Como pitcher ha colgado dos ceros, uno en 2018 y otro esta temporada, el 6 de mayo contra los Rojos de Cincinnati. Ese día, Sandoval se convirtió apenas el segundo jugador en la historia moderna de las Grandes Ligas (desde 1900) con un jonrón y una base robada, en un desafío en el que además completó una actuación en blanco desde el montículo, de acuerdo con el Elias Sports Bureau.

“Lanzar no es nada fácil. Le doy el crédito a los pitchers y cada vez salen mejores pitchers”, advirtió Sandoval en su conversación con Arreaza. “Pero, gracias a Dios, la experiencia y el juego en el patio de la casa (cuando jugaba en la pelota amateur podía lanzar a las dos manos), ha ayudado mucho, de verdad que sí. Trato de hacer todo lo posible, de divertirme. Ha sido una experiencia muy bonita en esos dos juegos que he lanzado. Sólo trato de poner la bola ahí y que pase lo que sea”.

Después de sufrir una lesión en la corva derecha a finales del pasado mes de julio, que le llevó al quirófano y terminó con su temporada en 2018, la gerencia de los Gigantes decidió ejercer la opción de su contrato para 2019 durante el receso de campaña por 555.000 dólares, correspondiente al salario mínimo en MLB. Los Medias Rojas todavía son responsables de los 18 millones de dólares que devengará el Panda este año, producto del acuerdo multianual al que llegó con Boston el 25 de noviembre de 2014, después de declararse agente libre. Una experiencia amarga para el carabobeño, que terminó de manera abrupta, tras lidiar con sobrepeso, impases con la prensa, lesiones y bajo rendimiento con el madero.

Desde aquellos días ha corrido mucha agua bajo el puente y Sandoval ha logrado evolucionar para sobrevivir. No es el mismo que en 2012 empató una marca de Serie Mundial, tras conectar tres cuadrangulares en el Juego 1 ante los Tigres de Detroit, camino a ser designado el Jugador Más Valioso del evento. El Panda también había aportado en el título de los Gigantes en 2010 y volvió a ser superlativo en 2014. Ahora es un suplente, que hace dos años era considerado como el pelotero número 24 o 25 del roster activo. Un papel que ha sabido desempeñar muy bien y que le vuelve a transformar en una figura importante.

A medida que avanza la temporada y acumula turnos, su rendimiento ha ido mejorado al punto de exhibir una sólida línea ofensiva de .286/.317/.571, con 13 dobles, siete jonrones y 21 remolcadas, en sus primeros 55 desafíos, sin ser regular. Un aporte que mejora cuando es llamado desde el banco. En esas funciones ha sido usado 33 veces y golpea de 39-14 (.368/.385/.711, con un OPS de 1.095). De sus 14 imparables como suplente, 10 –incluidos cinco biangulares y dos vuelacercas- son como emergente, cifra tope en las Grandes Ligas en lo que va de zafra.

“Eso está ahí. Gracias a Dios, la salud ha sido fundamental para mí. El año pasado tuve la lesión (en la corva) y me perdí el resto de la temporada. Me recuperé antes de lo pensado para estar en el terreno de juego y me he mantenido sano, trabajando fuerte con la ayuda de los coaches y de todos los compañeros. El ánimo siempre está. Lo más bonito de todo es la diversión. Yo había perdido un poquito la diversión del juego y me estoy divirtiendo todos los días”.

Mientras sigue mostrando una radiante sonrisa y aporta desde el lugar en el que lo necesiten, Sandoval asegura que su meta por lo que resta de calendario regular es mantenerse sano y “demostrar a la fanaticada el amor que le tengo al beisbol y seguir trabajando fuerte. Una de las cosas que te enseña el beisbol es amar este deporte y aprender cada día algo diferente”.

También mantiene la esperanza de una mejor segunda mitad para San Francisco, que marcha último en el oeste de la Liga Nacional con récord de 25-34.

“La campaña es poquito dura para el equipo, pero siempre alegre y trabajando fuerte”, insistió con buen ánimo.

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