A 16 años de la partida de Héctor Mujica, visionario y apasionado del periodismo

Que los medios de comunicación —especialmente hoy, en tiempos de redes sociales— impactan en las dinámicas humanas es una verdad compartida por las mayorías, hayan pasado o no por un salón de una Escuela de Periodismo. Que esa realidad es de interés para las ramas de las ciencias sociales es tan aceptado como indiscutible. Y que ejercer la política divorciada de la mediática es imposible también entra en la lista de características de panorama mundial.

Pero estas verdades no son descubrimiento del siglo XXI. Son la confirmación de la vigencia y solidez de investigadores y apasionados del periodismo, como Héctor Mujica, referente para la comprensión de la militancia política y la formación de nuevos periodistas en el siglo pasado.

Nacido en Carora, estado Lara, en 1929, Mujica construyó su visión de mundo desde la política, de la mano del Partido Comunista de Venezuela (PCV), organización de la que fue presidente y candidato a la primera magistratura nacional; la formación académica, que lo llevó a graduarse en Filosofía, Psicología y Periodismo, y la literatura, al integrar el movimiento Contrapunto.

La experiencia de vida de este hombre formado en el marxismo lleva el sello de la Venezuela del siglo XX: nació en plena era del gomecismo; en 1955, cuando gobernaba Marcos Pérez Jiménez, fue torturado y exiliado, circunstancia que lo lleva a Chile, donde estudia Periodismo, y retorna luego de 1958 —cuando el país asiste al nacimiento del puntofijismo— para contribuir a la formación de periodistas en la Universidad Central de Venezuela (UCV) y hacer vida política.

Como docente, combinó su experiencia en medios extranjeros y diarios de circulación nacional —como FantochesEl NacionalÚltimas Noticias y Tribuna Popular— con su pasión por la investigación, que lo llevó a ser miembro fundador del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina (Ciespal), instancia creada por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés).

Director entre 1969 y 1970 de la Escuela de Periodismo de la UCV, hoy Escuela de Comunicación Social; presidente de la sección capital de la Asociación Venezolana de Periodistas (AVP) y, luego, presidente del Colegio Nacional de Periodistas (CNP), en la década de 1970, Mujica contribuyó al ejercicio y la comprensión del quehacer periodístico en Venezuela.

Su producción intelectual incluye obras literarias como El pez dormidoLos tres testimonios y Las tres ventanas, así como textos de valor académico como Sociología de la comunicación y El imperio de la noticia.

En ese libro, publicado en 1967, cuando era impensable el impacto de los teléfonos móviles, la inmediatez de las redes sociales y la irrupción de los fake news, ya avizoraba el vértigo que signaría al vida mediática del presente siglo.

Mujica ya advertía un “atolondramiento colectivo y un cuasi aplastamiento de la conciencia por los mensajes transmitidos cada vez en mayor cantidad y a una velocidad mayor. El necesario tiempo de reposo para la reflexión, el mínimo umbral de conciencia parece abolirse en un juego fantástico y fantasmagórico que realmente nos aterra”.

35 años después de predecir ese panorama, Mujica falleció en Mérida, el 14 de febrero de 2002, cuando el naciente siglo XXI comenzaba a darle la razón.

AVN –

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