El arte efímero de Marwan Korbaj: Un mensaje de paz para los pueblos

El arte efímero de Marwan Korbaj, un sirio con 47 años de residencia en Venezuela, asombra a los visitantes de la plaza La Moneda de Barquisimeto, mejor conocida como la “plaza de los libreros”, por apostarse allí vendedores de libros usados.

Desde el pasado mes de diciembre y hasta después de la procesión de la virgen Divina Pastora, el próximo 14 de enero, permanecerá en esta plaza situada en la carrera 19 con esquina de la calle 23 de la capital larense, al frente de la sede de la gobernación de Lara, un Nacimiento de arena lavada, acompañado por la imagen de la Divina Pastora, patrona espiritual de los larenses. Este nacimiento lo construyó Korbaj con sus propias manos.

No es la primera escultura de ese arte efímero de arena cuyo único pegamento es el agua, al que se dedica el hombre de 67 años de edad desde su lejana infancia en Siria, cuando asombraba a los adultos porque hacía imaginativas esculturas de arena.

Son numerosas las obras elaboradas por Korbaj en diversas actividades culturales en Venezuela, y más allá de nuestras fronteras, especialmente en la isla de Margarita, lugar en el que vive el escultor, diseñador y decorador desde hace 12 años.

“He elaborado obras de este tipo en eventos internacionales en Margarita, Maracaibo y otras parte de Venezuela; también en Cartagena de Indias, en Colombia; en Europa, en Grecia”, entre otros países, mencionó Korbaj en las inmediaciones del Nacimiento que construyó en la plaza barquisimetana, siempre llena de transeúntes impresionados con la obra del escultor sirio-venezolano.

Una infancia repleta de arena

Cuando a Korbaj lo llevaron a la playa por primera vez en su tierra natal, quedó asombrado no solamente por el mar y la luz del sol, quedó especialmente impresionado con la arena de la playa. Era un niño de 9 años de edad.

Como muchos niños, y adultos también, jugó con la arena, hizo figuras, pero como pocos se llevó este material en sus manos, en su mente llena de infinitas figuras y también en su alma de naciente artista plástico.

Cuenta que un día llevaron un camión de arena a la comunidad donde vivía en Siria, para hacer una construcción. Una tarde agarró la arena y comenzó a hacer figuras y figuras hasta salirle una obra que impresionó a los vecinos.

A los días siguientes llegaron para comenzar la construcción prevista. La comunidad estaba tan maravillada por la obra del niño genio, que pidieron a los propietarios de la construcción que no comenzaran aún los trabajos, para que toda la comunidad apreciara el maravilloso arte del niño Marwan.

“Todos estaban impresionados”, recordó Korbaj con una sonrisa, antes de ingresar nuevamente al interior del Nacimiento que hizo en la plaza barquisimetana, para hacerle mantenimiento a la escultura con agua, sus manos y los instrumentos puntiagudos que utiliza para realizar su obra efímera.

No obstante, también recuerda que no sólo sobre el lugar que hizo aquella primera y recordada obra de arte efímero, sobre su casa, la de los vecinos y su comunidad siria, centenares de bombas cayeron desde aviones una madrugada, durante una las decenas de guerras, invasiones e intervenciones militares de los países hegemónicos occidentales del mundo en el Oriente Medio y países árabes.

Korbaj vio, con asombro y dolor, cómo murieron arrasados por las bombas los niños que jugaban con él, sus vecinos, su comunidad y su pueblo. “Es una experiencia que te deja marcado para siempre”, afirmó.

Escultura de arte imperecedero

Pero Marwan Korbaj no sólo esculpe en arena, al llegar a la juventud comenzó a trabajar con objetos más imperecederos, como hierro y concreto, y con estos instrumentos empezó a diseñar también figuras.

Se fue a Francia a estudiar Arquitectura. A la par de sus estudios militó en la causa Palestina. Esa actividad política, aunada a otros problemas de orden social y económico, lo obligó a dejar la universidad y a emigrar de ese país europeo.

En aquella época tenía un tío en Venezuela, en Barinas, que lo convidó a que viniera a este país, a probar suerte y así lo hizo.

Llegó a Venezuela y quedó encantado, a tal punto que hizo una vida de 35 años en Los Llanos venezolanos, en el que no solamente desarrolló su trabajo, tuvo su propia familia de tres hijos, ahora ya grandes, que viven en diversas regiones del país.

“Tengo hasta nietas casadas”, dijo con orgullo Korbaj, que no ha perdido su acento sirio, a pesar de sus 47 años en Venezuela, sus 35 en Los Llanos y Los Andes, y sus últimos 12 en la isla de Margarita.

Las obras de Korbaj en concreto, el otro material con el que trabaja el escultor reconocido nacional e internacionalmente, están disipadas por diversos rincones del país.

Entre éstas destaca el San Juan Evangelista de siete metros de altura, que se encuentra en Juan Griego, Margarita; el Guaicaipuro de la entrada de Calabozo, en el estado Guárico y Nuestra Madre del Socorro de Caja Seca, en el estado Zulia, entre muchas otras obras de concreto.

Arte efímero el de arena y arte imperecedero o de al menos 400 años de vida el de concreto, el trabajo con ambos materiales los vive con pasión, dedicación y admiración por la vida.

El Nacimiento de la Moneda

El Nacimiento de la plaza La Moneda de Barquisimeto es de 8×3 metros construido con arena lavada, a excepción de algunas luces, flores y otros adornos colocados en la obra, protegida de la lluvia y de los rayos de sol por un toldo y una cinta de seguridad que igualmente custodia al Nacimiento.

Como toda obra decembrina de este motivo, tiene su San José y su Virgen María, los Tres Reyes Magos, pastores, asnos y por supuesto el Niño Jesús incorporado el 24 de diciembre.

Pero, además, tiene también a un lado una imagen en arena de la Divina Pastora, la patrona espiritual de los larenses, cuya famosa procesión se realizará este domingo 14 de enero.

“Cuando elaboro una obra siempre la acompaño de una imagen emblemática del lugar, por eso hice la Divina Pastora”, aseveró Korbaj.

“Siempre que voy a algún lugar a hacer una escultura me pagan todo, en este caso fue distinto”, advirtió el hombre.

Una de sus hijas, Roxana Korbaj, es una empresaria del área de la alimentación que tiene varios años de residencia en Barquisimeto. Cuenta que ella lo invitó a venir a esta ciudad a elaborar uno de sus famosos Nacimientos, en honor a esta urbe que le abrió las puertas.

“Está obra es un homenaje de mi hija y del mío propio a esta ciudad que le abrió las puertas a ella, también a sus nuevas autoridades”, precisó Korbaj.

Dijo que a él le causa gracia cuando le gente se acerca y le tira dinero al Nacimiento. “No lo estamos haciendo por dinero, lo hacemos por agradecimiento”, dijo Korbaj, que junto con su hija, colocaron todos los materiales para la realización de esta obra.

Con este trabajo, resaltó Korbaj, “enviamos al pueblo venezolano y a todos los pueblos un mensaje de amor, de paz y de lucha revolucionaria”.

AVN –

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