Gobierno cubano rechaza posibilidad de ataques acústicos

El Departamento de Estado y la Embajada de Estados Unidos en La Habana informaron el pasado 17 de febrero a las autoridades Cubanas en Washington, varios “incidentes” donde algunos de sus funcionarios presentaron “síntomas físicos” causados por supuestos ataques acústicos.

Según los estadounidenses, dichos ataques acústicos se implementaron a través de dispositivos sónicos de largo alcance y serían los responsables de las supuestas afectaciones del grupo de 21 personas compuestas por funcionarios de esa sede diplomática y sus familiares.

En respuesta a estas denuncias, el Gobierno cubano ordenó a las autoridades que se efectuara una exhaustiva investigación, labor en la que se evidenció la falta de voluntad de las autoridades estadounidenses para cooperar en el esclarecimiento del incidente al dificultar el acceso a las víctimas, sus expertos y hasta los propios hechos.

Dichas investigaciones arrojan que no existen evidencias que muestren veracidad de esos ataques acústicos en Cuba contra los diplomáticos de Estados Unidos.

El teniente coronel Francisco Estrada, jefe de la sección de Investigación Criminal del Ministerio del Interior (MININT), señaló que “En los intercambios con los funcionarios de los Estados Unidos han reconocido que Cuba no tiene responsabilidad alguna en la ejecución de los ataques que ellos están denunciando”.

El equipo multidisciplinario encargado de realizar la investigación está conformado por: oficiales del MININT, médicos, físicos especializados en acústica y vecinos de los supuestos afectados, quienes coincidieron en el rechazo a la idea de los supuestos ataques.

Durante la investigación se desplegaron múltiples acciones de instrucción, periciales, técnicas y operativas, para esclarecer los presuntos hechos.

Estrada añadió que los vecinos de las zonas donde supuestamente se habrían efectuado los ataques, se encuentran en perfecto estado de salud y no recuerdan ningún sonido que los perturbara.

“Se revisó si algunas de las personas residentes en los alrededores de las viviendas donde supuestamente estaban ocurriendo estos ataques, hubieran sido afectados, atendidos en sus áreas de salud, con resultados negativos”, añadió.

Además, el  teniente coronel asegura que las autoridades norteamericanas reconocieron que la isla es un lugar donde han desarrollado sus actividades diplomáticas de manera tranquila y segura y que Cuba garantiza las medidas necesarias para el desarrollo de funciones laborales así como las recreacionales.

El teniente coronel también aclara que ni en el informe entregado por su equipo de investigación,  ni los presentados por la contraparte, se han identificado personas con motivos, intención o medios para realizar un ataque acústico en la isla.

El equipo de especialistas en otorrinolaringología y físicos estudiosos de la rama acústica, analizaron las muestras sonoras entregadas por los Estados Unidos y aseveran que es imposible que ese ruido causara los daños descritos por los norteamericanos.

El gobierno cubano ha transmitido luego de la emisión estelar del Noticiero Nacional de Televisión un material audio visual de 30 minutos detallando cada paso de la investigación que han denominado, “Presuntos ataques acústicos”, el cual concluye que no ha sido posible establecer hipótesis investigativas sobre el origen de estos hechos.

Las recientes decisiones que ha tomado la administración Trump al reducir al mínimo su personal diplomático en Cuba y solicitar la salida de 15 funcionarios de la Embajada cubana en Washington, es evidencia la politización del tema, ya que no existen ningún resultado que demuestre que las acusaciones sean ciertas.

Cuba asegura que este conflicto beneficia a un reducido grupo de la extrema derecha anticubana, encabezada por el senador Marco Rubio, que persiste en mantener la política hostil contra la Isla.

Rubio, envió recientemente junto a otros cuatro senadores, una carta al Secretario de Estado Rex Tillerson, en la que pide la expulsión de todos los diplomáticos cubanos en Washington y el eventual cierre de la Embajada de ese país en Cuba, como represalia a los supuestos “ataques acústicos”.

El gobierno cubano es consciente que el rechazo a cualquier acercamiento con La Habana que impulsa el senador Rubio, no es el intereses nacionales de Estados Unidos, ni de su pueblo que han apoyado la normalización de las relaciones entre ambos países.

TELESUR

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