El potasio controla la hipertensión

Es necesario colaborar con el cuerpo a prevenir la hipertensión y más cuando se hace difícil, muchas veces, encontrar los medicamentos requeridos. Aunque nada sustituye a los fármacos recetados por el médico, la dieta nutricional diaria es clave para ayudar a mantener la presión bajo control.

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Siempre se ha dicho que, para combatir la hipertensión, un punto fundamental es consumir poca sal. Y es verdad. Pero nuevos estudios han revelado algo más: también hay que consumir potasio.

Así lo sentencia la revisión de un estudio publicado en  American Journal of Physiology – Endocrinology and Metabolism, y que  María Soledad Tapia explica en la revista médica digital venezolana MiradorSalud.com.

“El sodio sigue siendo un jugador clave, pero la simple reducción de la ingesta de sal por sí sola puede no ser suficiente para controlar la hipertensión: se necesita también consumir potasio”, expresa Tapia en su trabajo.

Según explica la especialista en el documento, el potasio es el tercer mineral más abundante en el cuerpo, necesario para la función de varios órganos como corazón, riñones, cerebro, los digestivos  y los tejidos musculares. Al ser un electrolito, conduce la electricidad en el cuerpo, junto con sodio, cloruro, calcio y magnesio y es clave para .mantener el cuerpo hidratado y para mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos en las células.

El estudio al que se hace referencia encontró que, en aquellas personas que consumían  altos niveles de potasio, la presión arterial era más baja, independientemente de sus niveles de sodio.

Potasio por doquier

Este mineral se encuentra principalmente en vegetales y frutas, muchas de las cuales abundan en Venezuela. Entre lo que màs tiene están los aguacates, las acelgas, el cambur, los cítricos, las papas, la auyama y los granos, entre muchísimas otras fuentes naturales.

Tapia recurre al Centro Médico de la Universidad de Maryland para referir la cantidad de potasio que, cada día, deberían ingerir las personas, según su sexo y condición. Los bebés, entre los siete meses y el año, deberían consumir el equivalente a 700 miligramos. Los niños entre 1 y 3 años, 3 gramos; de 4 a 8, 3,8 gramos; de 9 a 13, 4,5 gramos.

Los adultos, sean hombres o mujeres, necesitan un consumo mínimo de 4,7 gramos diarios. Si se trata de una mujer que está dando de lactar, el requerimiento aumenta a 5.1 gramos.

Esto no es nada difícil de conseguir. Con incluir un cambur en el desayuno, comer medio aguacate en el almuerzo acompañando un plato que contenga una taza de caraotas o una pasta con una taza de salsa de tomate para pastas, y la otra mitad en la cena con una ensalada que tenga una taza de acelga, se cumple con los requerimientos diarios.

Y eso es sólo un ejemplo. La remolacha, la patilla, la batata, la papa, la espinaca y muchos otros alimentos, especialmente de tipo vegetal, contienen potasio.

María Soledad Tapia hizo énfasis en que es preferible que las fuentes de potasio sean alimentos naturales en vez de suplementos, que no están recomendados “ni siquiera para las personas con presión arterial alta”.

A la vez, advierte que los atletas “pueden necesitar más potasio para reemplazar la pérdida desde el músculo durante el ejercicio y la cantidad perdida en el sudor”. En el caso de los deportistas, un bajo nivel de potasio puede provocarles contracciones musculares, cólicos, e irregularidades cardiovasculares.

“Comer alimentos ricos en potasio puede prevenir estos síntomas. Una taza de jugo de naranja, un cambur y otros alimentos con importantes cantidades de este mineral son suficientes para reemplazar el potasio perdido durante una o dos horas de duro ejercicio”, dice Tapia, que añade que las “bebidas deportivas” son fuentes pobres de potasio, es decir, no hay que confiarse en ellas.

¿Dónde hallarlo?

– Aguacate: Uno entero, 1.067 miligramos.
– Acelgas: Una taza, 961 miligramos.
– Papa: Una mediana entera, horneada. 941 miligramos.
– Auyama: una taza, 896 miligramos.
– Espinaca: 1 taza cocida: 839 miligramos.
– Batata: Una grande, 855 miligramos.
– Caraotas negras: 1 taza, 739 miligramos
– Salsa de tomate para pastas: una taza, 728 miligramos.
– Patilla: Dos rebanadas grandes, 641 miligramos.
– Agua de coco: Una taza, 600 miligramos
– Remolacha: 1 taza de remolacha cocida
– Frijoles blancos: Media taza: 502 miligramos
– Cambur: Una grande, 487 miligramos

 

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